Exposición Permanente / Con cinco sentidos
 
 
MONETARIO y LAPIDARIO del Museo de León.

MONETARIO y LAPIDARIO del Museo de León. Un paseo por dos de las manifestaciones arqueológicas más genuinas y significativas, a la manera de un viaje por su significado cultural.

 
 
PANORAMA SOBRE LA CIUDAD

PANORAMA SOBRE LA CIUDAD

 

“Pero la ciudad no dice su pasado, lo contiene como las líneas de una mano, escrito en los ángulos de las calles, en las rejas de las ventanas, en los pasamanos de las escaleras, en las antenas de los pararrayos, en las astas de las banderas, surcado a su vez cada segmento por raspaduras, muescas, incisiones, cañonazos”.

Italo Calvino, Las ciudades invisibles.

 

El Museo de León es un museo de ámbito provincial, pero se encuentra situado en un marco urbano muy preciso que condiciona su vida y su vocación, haciendo de la ciudad de León, capital de la provincia, uno de los espacios históricos más frecuentados por parte de sus colecciones y actividades. Además, la estratégica ubicación de la sede del Museo en el engarce entre el casco histórico y el ensanche del siglo XIX, lugar de paso habitual de gran parte del tráfico urbano, nos ha permitido disponer de una sección autónoma dedicada a la historia de la ciudad en la que la vista sobre el propio perfil urbano se convierte en una pieza más de la exposición. Como si la ciudad entrara en el museo para enseñarse a sí misma.

Por ese motivo, para nuestro recorrido panorámico, raudo y sintético, hemos escogido cuatro objetos, representativos de su pasado. Tres de ellos son modesto reflejo de una ciudad que ya no existe; el cuarto es la propia ciudad actual, que contiene a las anteriores, como las muñecas rusas, en un código genético que se enriquece y transforma día a día.

 

 
 
OBRAS MAESTRAS del Museo de León

“Pasa por los ojos al corazón en un momento

Cualquier objeto que posea hermosura,

Y es tan ancho el camino y tan capaz

Que ni con mil se colma, ni con ciento”

Miguel Ángel Buonarroti, del Soneto 276 (hacia 1550).

 

El visitante de los museos en la actualidad a menudo dispone de tiempo limitado, y, frecuentemente, busca con avidez lo original, lo auténtico, lo único y propio de cada lugar. Para ese tipo de visita hemos dispuesto un recorrido mínimo, tan sintético que apenas queda margen para nada menos. Las Obras Maestras del Museo de León pretenden condensar al máximo un itinerario por el museo a base del conocimiento de aquellos objetos absolutamente extraordinarios, que pueden hallarse aquí y en ningún otro lugar, que por su calidad y reconocimiento son citados en los libros que suele ojear ese visitante: las guías turísticas. En esos textos el escaso espacio disponible permite aludir tan solo a un puñado de obras en cada lugar para suscitar la necesidad de visitarlo, una proposición y un reclamo a la vez. Pues bien, eso hemos escogido, apenas docena y media de obras excepcionales con dos objetivos: servir al apurado visitante moderno y, sobre todo, procurar que acabe por convenir en que las obras maestras lo son en función de todas las demás, ni más importantes ni más necesarias.

 
 
HISTORIAS ESPECIALES en el Museo de León

“...El joven Alejandro conquistó la India.

¿Él solo?

César venció  los galos.

¿No llevaba consigo ni siquiera un cocinero?

Felipe II lloró al hundirse

su flota. ¿No lloró nadie más?

Federico II venció la Guerra de los Siete Años.

¿Quién la venció, además?

Una victoria en cada página.

¿Quién cocinaba los banquetes de la victoria?

Un gran hombre cada diez años.

¿Quién pagaba sus gastos?

Una pregunta para cada historia”.

Bertolt Brecht (Preguntas de un obrero ante un libro, 1934)

 

Cada época tiene su historia y cada tiempo la relata de manera que se interroga sobre unos aspectos y no sobre otros. Los museos forman parte, y no menor, de ese delicado proceso de interpretación. Individualmente o como conjunto conforman una maquinaria cultural destinada a tender un puente entre la investigación especializada y el ciudadano, y tienen la obligación de estar al día en los avances y transformaciones de la forma de entender esos procesos históricos. Esto no significa un traslado inmediato de cuanto de nuevo sepamos, pues la perspectiva distanciada del historiador debe aplicarse tanto al objeto de estudio como a sus propias conclusiones. Por ello hemos querido hacer partícipe al visitante de la difícil hechura de la versión histórica consolidada (ese sustituto de la “verdad”). Planteamos, por ello, un recorrido que plantea datos y dudas referidos a algún fenómeno sobre el que no existe un relato unificado o sobre el que gravita la leyenda, el malentendido o la incertidumbre.

 

 
 
LUGARES ESPECIALES en el Museo de León
 

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