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Nueva adquisición: epitafio de Mumadomina.

Presentación del epitafio de Mumadomina.

Durante el mes de diciembre de 2010 se presenta la úñtima adquisción del Museo.

Epitafio de Mumadomina (relieve en piedra arenisca, 29,5 x 19 x 3 cm). Año 950

Procede de León (entorno de San Pedro de los Huertos). Adquirida por el Museo en 2010 gracias a mecenazgo.

 

Descubierta en 1967 con ocasión del derribo de una casa cercana a la catedral leonesa, el epitafio de esta Mumadomina (o señora Muma) es uno de los escasísimos epígrafes del siglo X que conservamos en León, precisamente recuperado para el Museo en el año del centenario del Reino de León. El texto reaprovecha un cimacio (remate de un capitel) donde se inscribió el título funerario de una religiosa, quizás una monja, fallecida a mediados de esa centuria. “Un epígrafe sobrio y bien escrito” en opinión de Justiniano Rodríguez, su publicador.

El texto latino puede traducirse: “En este túmulo descansa la sierva de dios, de santa memoria, Mumadomina (o la señora Muma). De corta edad, brillante en la obediencia, permaneció religiosa. Falleció en la segunda feria, a doce días de las calendas de noviembre (21 de octubre, lunes) de la era 988 (año 950).

 

Dentro de la visita guiada a la colección permanente se hará especial detenimiento en esta obra, que se expone para la ocasión en una presentación especialDe martes a sábados a las 17´30 h. y sábados y domingos a las 12 h.

El epitafio de esta Mumadomina (o señora Muma) es uno de los escasísimos epígrafes del siglo X que han llegado hasta nosotros, precisamente recuperado para este Museo en el año del XI centenario del Reino de León. El texto nos proporciona datos sobre una conciudadana de aquellos tiempos, quizás una monja, fallecida muy joven, a mediados de esa centuria. Y, además, reaprovecha como soporte del texto un elemento arquitectónico de la época, un cimacio (pieza de remate de un capitel) labrado en mármol blanco.

En la cara lisa de la pieza se dispuso la narratio, que consta de ocho líneas sin aparentes marcas de pautado precedidas por una cruz invocativa, y usa distintas abreviaturas así como las características interpunciones a base de hojas de hiedra. Su estado de conservación es excelente, y sólo una pequeña fractura con desprendimiento de una esquina (ya restaurada) afecta al texto en el último renglón, impidiendo apreciar con nitidez el remate de la datatio o fecha de la Era. Letras, símbolos, usos escriturarios y abreviaturas relacionan esta pieza con epígrafes del momento, como el del cenobio berciano de San Pedro de Montes, cincelado con posterioridad al 940.

Lectura:

+ IN HOC TUMULO REQ[I]ES

CIT (hoja de hiedra) F[A]M[U]LA DE[I] DIBE

MEMORI[A]E (h.h.) MUMA D[O]M[IN]A

ETAS PARBA OBEDI

ENTIA CLARA (Crismón, P/X) [PER]MAN

SIT RELIGIOSA (h.h.)

OBIIT D[I]E F[ERIA] II XII (Monograma) [KALENDAS] N[O]B[EMBR[I]S

ERA D CCCC  LXXXVI[II (h.h.)]

 

Traducción:

+ EN ESTE TÚMULO DESCANSA LA SIERVA DE DIOS, DE SANTA MEMORIA, MUMADOMINA (LA SEÑORA MUMA). DE CORTA EDAD, BRILLANTE EN LA OBEDIENCIA, PERMANECIÓ RELIGIOSA. FALLECIÓ EN LA FERIA II, A DOCE DÍAS DE LAS CALENDAS DE NOVIEMBRE (21 DE OCTUBRE, LUNES) DE LA ERA 988 (AÑO 950).

 

Ni la expresión famula dei ni religiosa tienen necesariamente que hacer alusión a la condición de monja de la fallecida; o acaso, de novicia, pues hemos de tener en cuenta la corta edad -ETAS PARBA- de Mumadomina,  antropónimo que, por cierto, se constata con relativa asiduidad en los siglos IX a XI. Respecto a la datación, se realiza de forma muy similar a la del abad Sabarico en San Miguel de Escalada (inscripción posterior, de mediado el siglo XI).

La decoración del cimacio resulta muy esquemática, con formas vegetales: en torno al cuadrángulo donde se adosaría una columnilla, se abren dos hojas lanceoladas, una mera sucesión de acanaladuras que quizás compusieran una palmeta en la pieza entera. Es análogo a ciertos fragmentos de cimacio en mármol (El Cuarto de Enmedio, Pelayos, Salamanca), cuya cronología altomedieval no puede adjudicarse con certeza a época goda o posterior. Sus reducidas dimensiones hacen suponer su relación con algún tipo de mobiliario litúrgico (púlpito, altar, baldaquino), con la columna de un vano geminado, etc.

 

La inscripción fue descubierta en 1967 de forma casual durante unas obras efectuadas en la calle San Juan, “a metro y medio de profundidad, entre aparentes terrenos de escombro, en el lugar concreto que ahora ocupa el espacio destinado a escalera interior del edificio”, en el barrio de San Pedro de los Huertos, cuya iglesia “tiene acreditada su dedicación parroquial en el siglo X y consta ya en el anterior su destino monástico”. Ello quizás fuera indicio de algún establecimiento religioso femenino en la zona, tan cerca de la catedral, de donde quizás también se extrajera el cimacio que soporta el texto. En resumen: un epígrafe sobrio y bien escrito en opinión de Justiniano Rodríguez, su publicador en 1968, que enriquece las colecciones públicas.

La pieza permaneció en manos particulares desde su descubrimiento, hasta que este año 2010 ha sido adquirida para el Museo gracias a la aportación de mecenazgo privado y anónimo.

 

Bibliografía

Rodríguez Fernández, J.: “Lápida cristiana del siglo X”, Archivos Leoneses nº 22, 1968, páginas 375-382.

Vives Gatell, J.: “Inscripciones leonesas postvisigodas”, Archivos Leoneses nº 28, 1974, páginas 157-159.

Arbeiter, A. y Noack-Haley, S.: “Cristliche Denkmäler des frühen Mittelalters”, Hispania Antiqua, 40, 1999, aab. 13.

 

Texto: A. M. Martínez Tejera y L. Grau

Restauración: M. Hernández Valverde

Montaje: Museo de León (M. García y J.M. Fernández)



 
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