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Exposición "A la luz del calixtino: el códice de Santiago", del 6 de noviembre al 2 de diciembre de 2012.

A la luz del “Calixtino”: el códice de Santiago

 

El 5 de julio de 2011 el mundo conocía la triste noticia de la desaparición del Liber Sancti Iacobi, más conocido como “Códice Calixtino” de la catedral de Santiago de Compostela. El robo había sucedido el día anterior, el 4 de julio. Tras un año de investigación, el 5 de julio de 2012, la policía descubre el paradero del manuscrito más célebre de la peregrinación jacobea.

 

Si hacemos caso a lo relatado en la supuesta carta del papa Calixto II con la que principia el Libro I del “Calixtino”, el manuscrito sobrevivió a robos incendios y naufragios. No es de extrañar, pues, que se haya librado de las humedades y roedores que bien pudiera haber en lugar donde fue encerrado durante un año. Al amparo de la popularidad obtenida por el robo y recuperación del “Calixtino”, creció el interés por el contenido del manuscrito y sus implicaciones europeístas.

 

Con la exposición itinerante A la luz del Calixtino: el códice de Santiago, que recorrerá varias ciudades españolas y europeas (Barcelona, Madrid, León, Pamplona, Málaga, Le Puy, Munich, Berlín, Roma), la S.A. de Xestión do Plan Xacobeo (Secretaría Xeral para o Turismo, Xunta de Galicia), ofrece una muestra cuyo planteamiento va parejo a la biografía del códice y a la historia de las peregrinaciones a Santiago de Compostela. Se trata, pues, de un viaje por el tiempo que sirve de hilo conductor de la exposición y que presenta los contenidos de la obra sustraída y hallada, y las referencias al camino de peregrinación, a la ciudad de Santiago y a la catedral en cuyo Archivo se custodia la pieza.

 

Para ello se cuenta con textos, fotografías, el facsímil del documento, la posibilidad de su completa visión en versión digital, una serie de piezas facsimilares y originales y diversas recreaciones audiovisuales basadas en datos del Libro V del códice, así como un programa de visita virtual a la Basílica jacobea denominado “Libro de Pedra”.

 

Como complemento, la creatividad contemporánea también forma parte del proyecto. Además de varias láminas originales del artista Francisco Leiro, que forman parte de la primera versión completa del “Calixtino” en lengua gallega, la exposición muestra una serie de fotografías actuales del camino de Santiago, de artistas como Luis Gabú, Santy López, Tino Viz, Eutropio Rodríguez y Silvia Steinbach, que ilustran la vigencia de una serie de textos originales del Liber Sancti Iacobi. Se trata, pues, de un perfecto maridaje entre el pensamiento del siglo XII y la vivencia de la peregrinación compostelana en el siglo XXI.

Sobre el códice “Calixtino”

 

Hacia 1120-1124 Diego Gelmírez, primer arzobispo de Santiago de Compostela, ordena a un grupo de teólogos e ilustradores la compilación del Iacobus o Libro de Santiago. Una compilación que recibe el sobrenombre de “Calixtino” por el interés de sus verdaderos autores en simular que su redactor había sido el papa Calixto II (1116-1124), gran benefactor de la Iglesia de Santiago.

 

El “Calixtino” se compone de cinco libros: el Libro I, el de mayor extensión, es de naturaleza litúrgica, y en él se recogen misas, homilías, sermones, cantos y bendiciones, procesiones y relatos sobre la Pasión de Santiago el Mayor; el Libro II recopila veintidós milagros del apóstol sucedidos en diversos lugares de los caminos de peregrinación, incluyendo el mar. El Libro III narra la traslación del cuerpo del apóstol desde Jerusalén hasta el puerto de Iria Flavia, y su posterior traslado por tierra hasta la actual Compostela; se explica así la localización de la reliquia en la Basílica apostólica.

 

El Libro IV, llamado “crónica de Turpín”, fue uno de los que gozaron de mayor difusión, pues narra en clave literaria las aventuras de Carlomagno en Hispania. En rigor, el emperador franco no fue el artífice del descubrimiento del sepulcro jacobeo, ni de la fundación del locus Sancti Iacobi, ni de la creación del camino de peregrinación, pero el texto entronca con la épica de los cantares de gesta y exalta a la Iglesia de Santiago sobre las demás sedes hispanas, amparándose en el prestigio de Carlomagno como modelo de soberano y de caballero cristiano. Por último, el Libro V es el más conocido, por ser una suerte de “guía” de las rutas jacobeas: describe los caminos, destaca los santuarios con cuerpos santos, habla de las gentes, comidas y costumbres, cita los ríos de aguas buenas o insalubres, advierte sobre los malos mesoneros y describe la ciudad de Santiago y la catedral románica.

 

Entre 1140 y 1144 se intercala un folio que recoge varios textos, entre ellos una supuesta bula del papa Inocencio II, que serviría de salvoconducto a Aymerich Picaud, clérigo de Parthenay y posible autor del Libro V. Entre 1150 y 1160 se llega a la versión final del “Calixtino”. Tras la muerte de Gelmírez en 1140 continuó el trabajo de compiladores y miniaturistas durante años, de modo que entre 1170 y 1180 se añaden al códice unos apéndices con himnos y poemas, con su notación musical correspondiente. En esas fechas, en las que el maestro Mateo trabaja en el Pórtico de la Gloria, el códice de Santiago, tal y cómo hoy lo conocemos, está terminado.

 

En siglos siguientes se realizan varias copias completas o parciales del códice, constituyendo el mayor esfuerzo projacobeo de la Historia. La historia de la peregrinación a Compostela continuó vigente hasta nuestros días, desarrollando un rico legado cultural a la luz del “Calixtino”.



 
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